«Es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que qué enfermedad tiene una persona.»

Hipócrates

Medicina psicosomática

Durante mucho tiempo la medicina tradicional ha abordado al hombre enfermo estableciendo una separación absoluta entre lo que se han considerado enfermedades orgánicas, es decir del cuerpo y enfermedades de la mente es decir enfermedades psiquiátricas.

En la Conferencia Internacional sobre la Atención Primaria de la salud de Alma-Ata, celebrada en Kazajistan en 1978 ya se define la salud como el estado total de bienestar físico, mental y social, y no simplemente como la ausencia de enfermedad, siendo además un derecho humano fundamental.
Actualmente se entiende por tanto que la salud y la enfermedad son estados determinados por factores bio-psico-sociales sin que exista una clara línea de demarcación entre ellos.

Los avances de la neurociencia han permitido demostrar como las enfermedades mentales tienen también una forma de expresión a nivel cerebral, es decir lo que antiguamente se consideraba únicamente como psíquico, también tiene un componente orgánico.

Las enfermedades psicosomáticas se pueden definir como un conjunto de trastornos que generan síntomas físicos que están condicionados de una forma determinante por factores psíquicos.

Su importancia clínica viene definida por su elevada prevalencia, la mala calidad de vida que tienen los pacientes afectados y el difícil manejo que tienen estas enfermedades por parte del personal sanitario.

Afortunadamente cada vez está más extendido entre los profesionales de la sanidad el concepto de valorar al ser humano enfermo de una forma global, incluyendo factores orgánicos, aspectos emocionales y aspectos de relación que puedan verse afectados por la enfermedad.

A partir de la aplicación de estos principios se empiezan a conseguir resultados prometedores con los tratamientos en enfermedades que hasta el momento estaban catalogadas prácticamente como incurables.

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