1. Síndrome de intestino irritable (SII)

Enfermedad que viene definida por dolor o malestar abdominal durante al menos 12 semanas en los últimos doce meses, que debe venir asociado al menos a dos de las características siguientes:

  • Se alivia con la defecación.
  • Se asocia a cambios en el ritmo intestinal.
  • Se asocia a un cambio de consistencia en las heces.

Se presenta fundamentalmente en la edad media de la vida, en más del 50% de los casos los síntomas se inician antes de 35 años y es 3-4 veces más frecuente en hombres que en mujeres.

Actualmente no se conoce su etiología, pero se ha relacionado con alteraciones de la motilidad intestinal, factores dietéticos, estrés psicológico, factores psicosociales y recientemente se investiga una probable predisposición genética para su padecimiento.

El Síndrome SII es frecuente que se presente acompañado de otras enfermedades funcionales como cefaleas, dispepsia no ulcerosa, síndrome disfórico premenstrual y fibromialgia.

Como en todos los trastornos por somatización parece que puede existir relación entre el SII y experiencias traumáticas vividas por los pacientes.

El Síndrome SII es frecuente que se presente acompañado de otras enfermedades funcionales como cefaleas, dispepsia no ulcerosa, síndrome disfórico premenstrual y fibromialgia.

Como en todos los trastornos por somatización parece que puede existir relación entre el SII y experiencias traumáticas vividas por los pacientes.

2. Fibromialgia (FM)

La fibromialgia (FM) es un síndrome de etiología desconocida que se caracteriza por dolor músculo esquelético crónico y generalizado que no puede ser explicado por la presencia de trastornos degenerativos o inflamatorios.

Además del dolor, los pacientes suelen presentar otros síntomas, como fatiga crónica, alteraciones del sueño y del afecto, trastornos cognitivos, hormigueos en extremidades, rigidez articular, cefaleas, disfunción de la articulación tempormandibular con dolor en la cara, sensación de tumefacción en manos o pies, disminución de la capacidad de concentración, pérdida de memoria (“lentitud mental), sensación de inestabilidad parecida a los vértigos etc…

Es frecuente que el cuadro se acompañe de niveles de ansiedad y depresión elevados en ocasiones en relación con el alto grado de incapacitación para la vida cotidiana que puede llegar a producir la enfermedad.

Es importante destacar que el grado de evidencia sobre la relación entre la FM y el trauma sufrido por los pacientes en algún momento de su vida es cada vez mayor, aspecto que deberá siempre tenerse en cuenta a la hora de plantear el tratamiento.
Tiene una prevalencia del 2,4% de la población general mayor de 20 años, según el estudio EPISER.

Por sexos: varones 0,2%, mujeres 4,2% (relación mujer / varón de 21:1).

Por edad: Aparece en todos los grupos de edad, con una prevalencia máxima entre los 40 y los 49 años (4,9%), es relativamente infrecuente en personas que superan los 80 años.

Ocupa el 15% de las consultas de reumatología y del 5 al 10% de las consultas de atención primaria.

Aunque el término FM ha sido reconocido por la OMS en 1992 y ha sido tipificada en su Manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-97) edición 2010, actualmente se investiga su relación con otros procesos dolorosos con los que comparte gran cantidad de síntomas como puede ser el Síndrome por Dolor Crónico Generalizado o el Síndrome de Fatiga crónica.

El 48,7% de los pacientes con psoriasis y el 38,95% de los pacientes con dermatitis atópica refieren un evento estresante en los últimos 6 meses, además de presentar puntuaciones de ansiedad más altas que el resto de la población.

3. Enfermedades dermatológicas

El 48,7% de los pacientes con psoriasis y el 38,95% de los pacientes con dermatitis atópica refieren un evento estresante en los últimos 6 meses, además de presentar puntuaciones de ansiedad más altas que el resto de la población.

Los pacientes dermatológicos ambulatorios tienen un 20% más alteraciones psíquicas que la población general y los pacientes dermatológicos ingresados tienen entre un 20 y un 30% más alteraciones psíquicas que el resto de los pacientes ingresados.

Las enfermedades de la piel que con mayor frecuencia se han relacionado con las enfermedades psicosomáticas son la psoriasis, la dematitis atópica, la alopecia areata (caída del pelo en forma de placas circulares, algunos tipos de urticaria y el prurito (picor) psicógeno.

Mención especial requiere la hiperhidrosis que es el resultado de una disfunción del sistema nervioso autónomo caracterizada por un exceso de sudoración por encima de lo requerido para el control de la termorregulación en una o más áreas corporales.

Pide una cita en la clínica